La mejora de la convivencia desde la comunidad educativa

por Magdalena Sánchez, directora del área de Estudios, Evaluación y Sostenibilidad

A propósito del proyecto de Ley Aula Segura, se pone en discusión la necesidad de algunos establecimientos educacionales del país de transitar hacia una transformación profunda, en la que el bienestar socioemocional de toda la comunidad escolar se instale como un objetivo prioritario. Si bien reconocemos la gravedad de las situaciones de violencia ocurridas en algunos liceos del país, sabemos que estas no representan la generalidad de lo que sucede. Por esto, nos parece relevante aportar a la conversación desde nuestra experiencia en Focus, que se sustenta en el trabajo con cientos de centros de educación de diversas regiones de Chile.

Si bien la convivencia escolar es un tema al que se le ha ido dando cada vez mayor relevancia a nivel de políticas públicas, es parte del día a día de escuelas y liceos desde siempre. La convivencia existe, aunque no teoricemos ni definamos normas explícitas en relación con ella. Por esto, los puntos que nos parecen importantes destacar, surgen de experiencias exitosas de comunidades que han puesto el bienestar socioemocional en el foco de su gestión.

En primer lugar, cuando estos centros hablan de bienestar, incorporan a toda la comunidad escolar: estudiantes, profesores, asistentes de la educación, apoderados e, incluso, a actores del entorno o del barrio con los que interactúan. Así, el foco está en el cuidado y la valoración de cada miembro de la escuela o liceo, tanto de aquellos que presentan conductas disruptivas para la convivencia escolar, como de los que no. En segundo lugar, estas comunidades asumen el enfoque formativo de la convivencia escolar, es decir, el convivir y las relaciones sociales son parte del proceso de enseñanza-aprendizaje; se enseña y se aprende en la sala de clases, en los patios, en las oficinas y en la entrada de la escuela.

Un tercer punto relevante, es que la gestión de la convivencia se comprende mucho más allá de los protocolos o reglamentos. Si bien estas herramientas institucionales son clave para organizar a una comunidad educativa, estos establecimientos reflexionan constantemente sobre qué procesos son necesarios para el bienestar de todos, en coherencia con sus Proyectos Educativos.

Por último, uno de los temas más relevantes que aqueja a las comunidades educativas en sus relaciones cotidianas, es la resolución de los conflictos. Los centros educacionales que han logrado poner en el centro el bienestar socioemocional y la convivencia destinan grandes esfuerzos a buscar maneras no violentas de solucionar los conflictos, bajo el entendido de que en las relaciones sociales los conflictos son, muchas veces, inevitables.

Los puntos anteriores son reflejo de lo que hemos visto en distintas escuelas y liceos con los que trabajamos. Entendemos la complejidad en que viven cada día los establecimientos del país, y el estrés al que el mismo sistema los somete, pero creemos que en la interminable tarea de buscar respuestas hay que mirar más de cerca a los mismos estudiantes, directivos, profesores, asistentes de la educación y apoderados, quienes tienen una vasta trayectoria que aportar.

Columna publicada en Base Pública