Columna de Opinión: Brote de Innovación Pedagógica

Es de sentido común pensar que la innovación en medicina incide como factor de desarrollo humano. Todos concordamos con que, en materia de salud, se debe estar siempre a la vanguardia.

Si la Educación es un tema fundamental en el desarrollo del ser humano, ¿se considera tan importante la innovación en esta materia en favor de la formación de las personas? Sin duda hoy, urge una inyección que active un brote de innovación pedagógica que potencie en cada profesor o profesora, en su vida laboral pedagógica, grandes dosis de capital humano docente para el nuevo siglo.

En quince años de siglo 21, hemos sido testigos de cómo se han integrado a nuestra cotidianeidad nuevas y evolucionadas tecnologías, motivando a niños y niñas con nuevas formas de aprender incorporadas desde temprana edad. Hace diez años los resultados de una encuesta nacional daban cuenta de cómo los estudiantes de nuestro país veían la lejana relación de sus profesores con las tecnologías, y los docentes encuestados aseguraban cuán motivantes eran las tecnologías para sus estudiantes declarando que era clave aliarse con ellas. Desde esa encuesta nacional hasta hoy, muchos docentes piensan lo mismo, pero aún queda bastante por avanzar en pro de tan importante brecha de innovación en educación.

Ciertamente es un gran desafío, pero un desafío que se puede abordar.

Cuando nos propusimos ejecutar un proyecto de tecnologías para educación, lo pensamos desde la innovación del modelo pedagógico, ya que la inclusión de las tecnologías implica más que un proceso de cambio estructural, operativo o técnico al interior del establecimiento; se precisa instalar una nueva cultura de apertura a la innovación. El reto es crear el anhelo de que las tecnologías sean un aporte al quehacer pedagógico y que su introducción implique un desafío profesional más que una nueva experiencia rutinaria con la que se debe lidiar. Aprender que la tecnología es una herramienta que favorece un constante espacio para innovar en los distintos ámbitos del desarrollo docente, desde lo administrativo curricular, hasta el diseño para el aprendizaje, fomentando las competencias claves para el buen desempeño en todo el espectro de las actividades de los profesores.

El mejoramiento de la educación, ha dado saltos importantes a partir de las investigaciones en el área, y gran parte de los resultados para promover innovaciones en las prácticas educativas se están ejecutando en distintos ámbitos. A través del proyecto Sala de Innovación Pedagógica, promovemos la toma de conciencia en el uso y diseño de recursos didácticos a través de las tecnologías, enfocando nuestros recursos de innovación pedagógica con el fin de instalar en las comunidades educativas buen clima de aula para el aprendizaje y la percepción de la motivación del estudiante y del profesorado. La propuesta toma caminos en los espacios formativos del profesorado, lo que permite ir fortaleciendo las experiencias de uso de la tecnología en prácticas significativas, que al compartirlas mejoran la disposición hacia el uso de las TIC con los estudiantes. Estas experiencias, al ser compartidas en equipos, fomentan la integración entre los docentes para validarse entre ellos como profesionales para la innovación pedagógica. Hemos observado cómo los docentes han logrado sentirse a gusto haciendo clases y se muestran altamente motivados por continuar trabajando bajo el modelo.

Un docente me corregía “Los profesores siempre hemos sido innovadores, nos hace falta estar más conscientes de nuestro presente innovador”. Hoy se deben entregar las dosis de capital humano docente para el nuevo siglo. Profesores y profesoras formados para la innovación y que utilizan con propiedad las tecnologías en las salas de clases.

Daniel Pérez, profesor de Educación Básica y consultor Innovación Educativa en Focus (@focuschile)